JESUCRISTO, sumo y eterno Sacerdote

 

Jesús, Sumo Sacerdote

y gran pastor de tu Iglesia, te adoro con todo mi corazón como a mi cabeza,

mi modelo y norma de mi vida.

 

Te pido perdón por haberme alejado de tu voluntad

y por las faltas cometidas

en el desempeño de mi ministerio sacerdotal.

 

Me entrego a ti para seguirte en adelante, 

con la ayuda de tu gracia, 

en lo que eres y realizas para la gloria del Padre

y la salvación del mundo.

 

Toma plena posesión de mí

y establece en mí tu vida y tu reino para siempre.

Amén.

                                                                            S. Juan Eudes